19.9.10

muse mèduse

Desde el profuso resplandor de la palabra
te busco. Pero no te llamo;
tus nombres que son todos y ninguno
diseminados están
en el mar de lo innombrable.

Me sumerjo submarino, capitán
de un barco que se hunde;
y llego al fondo donde un ancla
no vale más que ese liquen que lo enfunda.

Está oscuro, alrededor todo es silencio
perspicaz, caricia de escamas, roce
de pez, fugacidad de aleta. Y luego
nuevamente esa pesada oscuridad.

[Atisbo de pronto esta fatalidad que me rodea
y no logro comprender. No hay ahogo alguno;
y el océano insondable no me aplasta, me deleita.]

Veo de repente un haz de luz que se me acerca .

Ser luminoso que cruzas mi camino, dime:
Cuál de las mareas me arrima a superficie;
dónde la salida que burla el laberinto;
y qué me pasará entonces si te sigo.

Hay una danza para ojos que no miran
al son de un canto que se siente aunque no suena.

Y aquí estoy siguiendo una medusa
en lo profundo de un mar, junto a un barco hundido.

Más allá de la palabra que te busca
ahora sé que hay un mundo que fascina.

2 comentarios:

Scarlett DuBois dijo...

Buenísimo.

Anónimo dijo...

Cada vez que paso por acá, me doy una panzada de buenas letras :)

Abrazo
Jeve.